La Universidad de Valencia, escaparate del monoplaza eléctrico de competición Fórmula E

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La Universidad de Valencia, escaparate del monoplaza eléctrico de competición Fórmula E

Uno de los equipos de la Fórmula E –Fórmula 1 eléctrica–, que se encuentran realizando un test colectivo de pretemporada en las instalaciones del Circuit Ricardo Tormo de Cheste, se exhibe hasta el próximo jueves día 5 en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSE). Se trata de una colaboración entre ENEL-ENDESA y la Universitat de València (Instituto de Robótica IRTIC-ETSE) socio de EIT Climate-KIC.

Este acercamiento de la Universitat de València a la Fórmula E supone una acción más en la línea de compromiso que la institución académica tiene con la eficiencia energética y la sostenibilidad. La Universitat de València forma parte de EIT Climate-KIC Spain, en el apartado de eficiencia energética y sostenibilidad. Climate-KIC es la principal iniciativa público-privada de la UE sobre cambio climático.

Las personas interesadas en el mundo del motor y la eficiencia energética tienen esta semana la oportunidad de conocer de cerca el mundo de la competición de Fórmula E, gracias a la colaboración entre el Grupo LISITT del Instituto de Robótica y Tecnologías de la Información y la Comunicación (IRTIC), en el Parc Científic, la ETSE y ENEL-ENDESA, la proveedora de la infraestructura energética de la Fórmula E.

La Universitat exhibe ya el coche oficial de ENEL, mientras se realiza el test colectivo de pretemporada en España, en las instalaciones del Circuit Ricardo Tormo de Cheste, antes de su cuarto año en competición.

Fórmula E es una categoría de competición exclusiva para monoplazas eléctricos, organizada por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). La idea surgió hace cinco años desde la FIA, con un reto a las compañías del sector de la automoción de todo el planeta: unirse a una competición de carreras de coches completamente eléctrica y, por tanto, sostenible. Marcas como McLaren, Audi, Renault o Michelin, entre otras, participan en esta competición, que busca impulsar la movilidad sostenible, promoviendo la popularidad de esta tecnología y actuando como laboratorio de I+D e innovación para coches eléctricos.

La principal característica de los monoplazas de la Fórmula E es que están formados por módulos, lo que facilita que cada temporada las diferentes escuderías puedan ir trabajando en nuevas tecnologías que aplicar al vehículo por separado, es decir, sin tener que modificar la estructura completa de aquel.

Cada coche lleva una batería (la misma para todos, provista por Williams) de 200 kg de peso, compuesta por celdas de iones de litio que se recargan solo mediante generadores ecológicos que funcionan con glicerina. La energía que suministra cada batería es de 28 kWh. Según las normas de la competición, el consumo está limitado: 200 kW en clasificación y 170 kW durante una carrera. Hasta el momento, se necesitan dos monoplazas para acabar todas las vueltas, pero gracias a los numerosos avances en este campo, es solo cuestión de tiempo que esto no sea necesario.

Para transformar la energía eléctrica en mecánica, los vehículos de Fórmula E cuentan con un módulo formado por un inversor, un motor eléctrico y una transmisión (el primero convierte la corriente continua proporcionada por la batería en corriente alterna, y la manda al motor; éste, mediante la transmisión, provee de energía mecánica a los neumáticos). A partir de la segunda temporada, cada equipo ha podido desarrollar con total libertad este módulo, lo que ha dado lugar a interesantes innovaciones, como los motores dobles de marcha única de Nextev o el motor simple de dos marchas diseñado por Renault, muy útiles para el desarrollo de futuros vehículos eléctricos.

 

 

2017-10-03T16:00:46+00:00 3 Oct, 2017|